Liderazgo y organización en clave de teletrabajo

10 junio, 2021
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Liderazgo y organización en clave de teletrabajo es el segundo diálogo del Ciclo Retos, una iniciativa de la Red Territorial de la UOC, que tiene como objetivo reflexionar sobre los retos que las organizaciones, la educación, la economía y la sociedad en conjunto tendrán que afrontar en los próximos años, desde una perspectiva que incorpore el valor de las experiencias, los puntos de vista y las realidades locales.

El teletrabajo que llevamos haciendo desde marzo de 2020 no es exactamente teletrabajo. Se parece, pero no cumple los requisitos necesario para convertirse en una herramienta capaz de transformar nuestras organizaciones y nuestro modelo productivo, tal y como empezó explicando Alfred Charques, Delegado Territorial de la UOC.

Muchas empresas no están preparadas tecnológicamente ni muchas plantillas tienen las habilidades técnicas y comunicativas para asumir este reto. El resultado de estas carencias, sumadas a otras, es que muchos modelos de teletrabajo replican ineficiencias organizativas y acentúan inequidades.

Pero el teletrabajo está aquí y ha venido para quedarse. Reflexionaron sobre todos los retos que plantea Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, y Carmen Seisdedos, Subdirectora de Evaluación de Políticas Públicas e Innovación en el Instituto Andaluz de Administración Pública y vicepresidenta de la Asociación Mujeres en el Sector Público.

Condujo la conversación Magda Trillo, directora de Granada Hoy y subdirectora de Transformación Digital del Grupo Joly.

La moderadora Magda Trillo con las ponentes Carmen Seisdedos y Eva Rimbau hablando de teletrabajo_teletreball
La moderadora Magda Trillo con las ponentes Carmen Seisdedos y Eva Rimbau

Aspectos positivos del teletrabajo

El teletrabajo, según Eva Rimbau, tiene muchos impactos positivos potenciales. En primer lugar, para la sociedad, porque contribuye a mejorar el medioambiente y permite la incorporación al mercado laboral de personas con movilidad reducida. En segundo lugar, para las organizaciones, porque favorece la transformación digital y permite incorporar talento de todo el mundo. Y en tercer lugar, para las personas, porque les aporta autonomía y la posibilidad de organizar su propio tiempo, horarios y lugar de trabajo.

Carmen Seisdedos se centró en el ámbito de la administración pública, donde aseguró que el teletrabajo es una palanca de cambio, que va a servir para hacer la transformación digital. No se trata tanto de telematizar como de transformar la cultura, cambiar las formas de trabajo y la configuración de equipos, poner el foco más en el hacer que en el estar, y en la planificación.

El teletrabajo nos obliga a confiar en los equipos, dar autonomía a las personas, establecer mecanismos de comunicación y de gestión del conocimiento. Puede también favorecer la autonomía, la flexibilidad de horarios y la conciliación, pero cuidado porque puede convertirse en una trampa para las mujeres, como se vio en distintas encuestas realizadas durante la pandemia.

Los mayores desafíos y riesgos

La segregación de género es uno de los principales peligros para Seisdedos. Al no estar presentes las mujeres, su voz se escucha menos y tienen más problemas para promocionar. Esto se puede combatir recuperando, por ejemplo, las encuestas del usos de tiempo de hombres y mujeres. Hay que trabajar también las nuevas masculinidades e involucrar a los hombres en la conciliación.

Otro riesgo son los problemas de salud laboral y protección de datos, o el esfuerzo extra que hay que hacer para capacitar a los trabajadores y seleccionar líderes diferentes.

Rimbau habló de la mayor dificultad para establecer relaciones de confianza. Hay también que planificar más la comunicación y el intercambio de conocimientos, así como calcular y compensar los gastos para los profesionales que supone el teletrabajo. Sin olvidar la segregación o la brecha que puede abrirse entre quienes pueden y quienes no pueden teletrabajar. Existen, además, problemas con la falta de desconexión digital, el tecnoestrés y la conciliación.

La ley del teletrabajo

La ley del teletrabajo no aporta demasiado, según Rimbau. Habla mucho de los beneficios del teletrabajo, pero no parece que los potencie. No se plantea, por ejemplo, cómo ayudar a las empresas que necesitan digitalizarse. Lo mismo ocurre cuando trata aspectos clave como la desconexión digital, la prevención de riesgos laborales o la no invasión de la privacidad. En todos estos casos remite a leyes previas que ya existían o a la negociación colectiva. La única novedad es un acuerdo de teletrabajo que resulta muy restrictivo y obliga a explicitar el horario en el que se va a teletrabajar y desde donde, cuando una de sus grandes ventajas es la libertad que da en estos aspectos.

Seisdedos se mostró menos crítica. Explicó que ya tenemos la ley, pero aún le falta el desarrollo reglamentario y ella espera que sea más flexible. La ley del teletrabajo se fija mucho más en los derechos de las personas que en la organización. En el caso de las administraciones públicas, su función no es ganar dinero, sino prestar un servicio a la ciudadanía. Por ello, y en beneficio de toda la sociedad, debe encontrarse la forma de combinar esos derechos individuales con las necesidades de las organizaciones.


¿Qué recursos deben aportar las organizaciones a los trabajadores?

Según la ley, el trabajador solo deber ser compensado si teletrabaja más de dos días a la semana en jornada completa. Rimbau explicó que ya hay convenios que fijan cómo se les debe compensar. A veces, se realiza un cálculo de los gastos que supone teletrabajar en luz, gas, herramientas… Pero también hay quien presta o paga mobiliario ergonómico. Las empresas tienden a ahorrar costes pero también buscan que sus trabajadores tengan las condiciones adecuadas para que puedan realizar sus funciones.

Seisdedos contó que la Junta de Andalucía prefiere entregar ordenadores a sus funcionarios para evitar problemas con la ciberseguridad y de protección de datos.

¿Puede la Administración garantizar un buen servicio a los ciudadanos sin presencialidad?

El reto en este caso, tal y como afirmó Seisdedos, pasa por capacitar a la ciudadanía, y especialmente a las mujeres por la brecha digital de género. Hay que formar y fomentar las competencias digitales en la sociedad. Eso y facilitar a los funcionarios las herramientas para relacionarse con la ciudadanía: correo electrónico, videoconferencias, etc. Está también la figura del apoderamiento del funcionario público mediante el cual el ciudadano le da al trabajador la representación para que trabaje en su nombre.

¿Cómo se lidera un equipo que teletrabaja?

decálogo teletrabajo

Otro de los desafíos del teletrabajo es crear el clima y las condiciones adecuadas para seguir manteniendo esas conversaciones que teníamos antes en la máquina del café o los pasillos, trasladarlas al espacio virtual porque son fundamentales para construir equipo.

En este sentido, es interesante recuperar el Decálogo de competencias para liderar equipos en el teletrabajo elaborado por Eva Rimbau.

¿Puede el teletrabajo producir una nueva deslocalización?

Rimbau no lo cree. Ya se deslocalizó todo lo que se podía. Hablamos además de trabajos muy cualificados, trabajos del conocimiento. Sí se va a abrir el mercado laboral al mundo y puede producirse algún caso, pero se tratará de algo muy minoritario y que puede darse también a la inversa: profesionales españoles que teletrabajen para empresas extranjeras que les paguen más. Aunque esto afectará sobre todo a freelance y consultores externos.

Teletrabajo y brecha de género

Seisdedos citó una frase que Rimbau escribió sobre el confinamiento: “las mujeres se quedaron en casa para conciliar y los hombres para ser más productivos”. Esto se vio mucho entre profesores universitarios, por ejemplo: ellos escribieron muchos artículos, libros, etc. Todos, hombres y mujeres, quieren teletrabajar y lo valoran, según distintos estudios, pero las mujeres tienen más estrés, duermen menos y sufren más las consecuencias negativas. Hay una falta de corresponsabilidad, que ya existía antes y que se ha ampliado con el teletrabajo. El teletrabajo puede ser una gran trampa para las mujeres que las lleve de nuevo a sus casas a cuidar a sus hijos, lo que afectaría claramente a sus carreras.

¿Cuál es el futuro del teletrabajo?

El teletrabajo va a obligar a mejorar las organizaciones, según Seisdedos. Va a ser una palanca pero tenemos que hacer muchos cambios antes y poner en el centro a las personas.

Rimbau concluyó expresando un deseo: “Lo que me gustaría es normalizar el teletrabajo y que deje de verse como una excepción o un problema, que se vea como una opción más”.

El diálogo completo puede verse aquí.

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