Generalista o especializado?

19 mayo, 2021
generalista o especialista

A las personas nos gusta mucho clasificarnos. Carne o pescado, mar o montaña, de ciencias o de letras. En todo caso, en términos profesionales estoy convencido de que, si hay una distinción predominante, es como nos consideramos a nosotros mismos en términos de si somos generalistas o especialistas. Al respecto, David Epstein en el seu llibre “Amplitud» (Range), , que recomendé recientemente en una entrada sobre Sant Jordi, contribuye rompiendo algunos mitos sobre el teórico ventaja que supone especializarnos, ante un conocimiento más bien generalista, y como una determinada educación iniciada muy pronto nos puede facilitar el éxito en nuestra vida profesional.

¿Qué significa ser experto?

La idea de la especialización es que en un mundo tan competitivo como el actual para poder destacar entre el resto hay que ser muy bueno en lo que hacemos, y por eso necesitamos conocer muy bien y con profundidad nuestro campo profesional. Imaginemos deportistas, cantantes, actrices. El deporte profesional está lleno de ejemplos de trabajo y sacrificio desde edades muy tempranas. Niños entrenándose para ser en el futuro la mejor patinadora, gimnasta o futbolista. Parece que hay bastante consenso en que es necesario, mejor dicho, imprescindible entrenar muchos años para poder llegar a la cumbre del deporte. Esta regla se ha roto varias veces, en el libro se detallan gran cantidad de ejemplos estrechos de la vida real. En contraposición a Tiger Woods, que de muy niño ya destacó en el golf, se muestra el ejemplo de Roger Federer que fue, y es, capaz de romper todos los récords de un deporte, llegando a lo más alto del top mundial habiendo pasado por una variada gama de deportes previamente a su especialización dentro del mundo del tenis.

En todo caso, el libro «Amplitud» se refiere más bien a profesiones diferentes de los deportes. Hay una regla llamada de las 10.000 horas que dice que podemos ser auténticos maestros si podemos conseguir estudiar o trabajar ese número de horas sobre un tema específico. Esta regla siempre se menciona como «regla de oro», y que se resume, en trabajo y sacrificio, y horas, muchas horas de dedicación para llegar a ser un experto. Pero, ¿qué significa ser un experto? Ser un experto hiperespecializado nos hace ser profesionales profundamente conocedores de un tema, pero al mismo tiempo siendo desconocedor de conceptos y áreas de conocimiento que pueden estar conectados con lo que necesitaremos en un futuro.

A más conocimiento generalista, más capacidad de análisis

Muchos artistas llegan a la cumbre de su profesión después de haber hecho un largo viaje en forma de experiencias diversas. Diferentes profesiones, intereses, hobbies o educación. Epstein defensa que enfrentarse a problemas diversos aumenta la capacidad de resolución de problemas. Hay muchas cosas que se pueden destacar del libro, pero dentro del ámbito de la educación el autor destaca que las clases y asignaturas peor valoradas por los estudiantes son en general las que más influyen en el éxito profesional. Son las que permiten activar la memoria a largo plazo y otras habilidades que necesitaremos en el futuro. Un ejemplo contra intuitivo.

A nivel de predicciones y previsiones se ha mostrado que las predicciones de los expertos hiperespecializados en general son de peor calidad que los hecho por generalistas o por grupos de personas no especialmente expertas pero que llegan a un consenso en sus previsiones. El exceso de conocimientos aplicados parece que perjudica la previsión de escenarios de futuro.

Para resolver problemas complejos se deben tener puntos de vista diferentes. El generalista adapta mejor a situaciones ambiguas y permite trasladar conocimientos a otros sectores. No es extraño que altos directivos de una empresa cambien a un sector completamente diferente y obtengan éxitos estratégicos y de gestión cuando mucha gente, valedera de la hiperespecialización hubiera fracasado.

Según Epstein, los generalistas tardan más en llegar al éxito. Empiezan a poco a poco, pero a largo plazo están mejor preparados para conseguirlo. Es más, lo consiguen más felices, disfrutando más del trayecto y del esfuerzo invertido. Los generalistas son más inquietos, curiosos y creativos. En definitiva, la distinción entre amplitud y profundidad debe tener en cuenta el eje del tiempo. Es posible llegar a una gran profundidad en un tema determinado si antes se ha podido trabajar y vivir con amplitud. Estas experiencias nos permitirán alcanzar una mayor profundidad, calidad o conocimiento y en definitiva lograr mejor los objetivos. Así pues, la pregunta: ¿te consideras generalista o especializado?

Autor / Autora
Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Barcelona. Profesor y Vicedirector de Programas Emergentes de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
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