Gambito de Dama: una reflexión y un reto.

17 diciembre, 2020
gambito de dama

Una de las pocas cosas positivas que me gustaría destacar de este año 2020 es una creación de Netflix, Gambito de Dama.

Hacía mucho tiempo que quería hacer una reseña de una película. Mi idea principal era ver como una película puede ayudar a mostrar una realidad, a menudo diferente de la nuestra, pero que sirve para evadirnos, para situarnos en contextos críticos, nos posiciona como espectadores y como jueces, más allá del me gusta o no me gusta. De hecho solemos programar películas en algunos programas de formación y los resultados son siempre muy buenos. Los participantes lo valoran, y no sólo por las características de las películas por sí mismas sino porque ofrece la oportunidad de verlas y comentarlas en grupo. Un debate alrededor de una película en el que participan más de 10 personas a menudo ofrece todo un conjunto de detalles sutiles que una sola persona en solitario se pierde. Algunos podemos prestar más atención a elementos reflexivos, otros al diálogo, a la historia, los personajes, los giros argumentales, frases épicas o momentos históricos. En conjunto todo ello puede servir para ilustrar muchas ideas alrededor de lo que es la vida, el significado de compartir y cómo avanzar. Más allá de los libros de texto o los casos de empresa, las películas nos dan un elemento más de reflexión, son una representación de la vida,  a menudo son la vida misma.

Gambito de reina (EN ESPAÑOL) | Tráiler oficial | Netflix

Sin embargo, Gambito de dama no es una película, sino una serie, más bien dicho, una miniserie, de 9 capítulos. La serie ha calado mucho porque ha atraído la atención no sólo de los aficionados del ajedrez, sino también de muchísima gente que tradicionalmente ha mirado para otro lado. Bien porque no les llamaba la atención, o lo veían como una cosa marginal. Y yo me alegro mucho, primero porque soy aficionado al ajedrez desde hace muchos años, y segundo porque se ha demostrado que los algoritmos que prescriben la receta del éxito todavía no funcionan siempre al 100% y es ahí donde saltan las sorpresas. Gratas sorpresas, por cierto.

El ajedrez se ha asociado tradicionalmente, a mi juicio de forma errónea, a un alto nivel intelectual y un alto poder adquisitivo. Encontramos tableros y partidas de ajedrez en muchas películas, anuncios y reportajes. Muchas veces intentando potenciar ese posicionamiento. Seguramente cada potencial lector de este artículo podrá encontrar en su memoria una  partida de ajedrez histórica. Generacionalmente yo me decanto por la partida de ajedrez de la película Blade Runner, que podría dar lugar a otro artículo, pero sí me gustaría decir que habitualmente las partidas jugadas en las películas suelen corresponder a partidas reales, partidas históricas por diversas razones, y  más adelante veremos que este principio se cumple en Gambito de Dama.

Ya se ha comentado bastante en las últimas semanas muchos aspectos de la serie. La alaban los aficionados al ajedrez y también los neófitos. Contra todas las probabilidades, se ha convertido en la serie con más éxito de Netflix este año. Como aficionado al ajedrez me gustaría comentar algunas cosas que he apreciado y disfrutado visionándola. No pretendo tener ánimo exhaustivo, pero pienso que vale la pena detenerse unos instantes en reflexionar sobre ellas.

Nota: lo que sigue revela algunos elementos de la serie, que pueden ser considerados como un spoiler, por lo que se recomienda no seguir si tienes intención de verla.

«A menudo la victoria exige un sacrificio»

La serie recoge la vida de una ajedrecista estadounidense. La protagonista es una huérfana con una infancia muy difícil, ambientada en el Kentucky de los años 60. Sus problemas de adicción son constantes a lo largo de su vida. En algún momento una frase podría resumir este hecho: «Tienes un don y eso tiene un precio». A menudo se muestran las vidas cinematográficas de los jugadores de ajedrez como personas inestables. Lo cierto es que nada está más lejos de la realidad. Por supuesto, como en toda profesión, cualquier persona puede sufrir o padecer patologías, pero los jugadores de ajedrez no las sufren en mayor proporción que otras. De hecho, están demostrados los beneficios de la práctica del ajedrez en los niños y los adultos.

La protagonista, Beth Harmon, recrea la historia ficticia de una jugadora de ajedrez durante la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Muchos ven paralelismos con la auténtica historia del ajedrez, donde el duelo Spassky-Fischer fue considerada una cuestión de honor nacional para los dos países en lo más duro de ese momento histórico. En aquella época el ajedrez era mucho más que un deporte, en plena guerra fría el deporte era la única manera de competir, y la aparición de una jugadora estadounidense daba una alternativa al gobierno americano a enfrentarse a la todopoderosa Unión Soviética, donde el ajedrez era considerado casi como una  religión. Yo veo, en el fondo, que la historia responde a lo que hizo y representó Robert (Bobby) Fischer en ese momento.

Para los no iniciados, me gustaría comentar que la expresión «gambito» supone un sacrificio. A un jugador neófito le puede suponer una sorpresa el que en el juego del  ajedrez se sacrifiquen piezas. ¿Cuál es el objetivo de un sacrificio? Habitualmente conseguir una posición superior basándose en que las piezas propias estén más activadas o sean más influyentes en el tablero. El oponente puede tener más piezas, pero a menudo están descolocadas. Aquí el pensamiento estratégico, y ver más allá de unas pocas jugadas proporciona ventajas importantes, por eso el ajedrez se asimila muchas veces con la memoria, la capacidad de atención y de reflexión, o el  talento innato. Pero lo cierto es que puede entrenarse, y si bien llegar a lo más alto,- la categoría de Gran Maestro-, supone un gran esfuerzo, en formación y sacrificio, sumado a un gran talento, con una cierta dedicación puede obtenerse un nivel aceptable de juego.

¿El ajedrez es un deporte? ¿Es una ciencia? En todo caso es eminentemente masculino.

Es muy difícil encontrar referencias femeninas en el mundo del ajedrez, en el que las competiciones todavía continúan estando separadas por género. Este elemento pienso que ha ayudado al éxito de la serie. El hecho de que la protagonista sea una mujer, luchando en solitario en un mundo de hombres contribuye a la épica de la historia. En la partida final, la protagonista juega por primera vez y por sorpresa  el Gambito de Dama, y es precisamente, ese hecho uno de los factores que podría explicar el éxito conseguido.

El ajedrez, centro de la narrativa

La serie Gambito de Dama incorporó el asesoramiento de grandes jugadores como el ex-campeón del mundo de ajedrez Garry Kasparov, y se muestran las partidas de forma rápida, adaptadas al tempo cinematográfico, ya que como es sabido, las partidas oficiales son muy lentas y duran varias horas. Como elemento crítico, me hubiera gustado que las partidas más destacadas hubieran correspondido a partidas jugadas por grandes maestras del ajedrez. Como por ejemplo, la victoria de Judit Polgar el año 2002 en la que consiguió en partida oficial ganar al propio Garry Kasparov, en aquel momento campeón del mundo. Pienso que partidas memorables jugadas por las hermanas Polgar, Vera Menchik, Nona Gaprindashvili, Maia Chiburdanidze y tantas otras se podrían haber incorporado a la serie y, de alguna manera, contribuir a dar a conocer el ajedrez entre todos los públicos y que no se trata de un deporte-ciencia sólo masculino.  En todo caso, este año 2020 se ha producido un avance y el ajedrez ha conseguido en este período de confinamiento el lugar que se merece como deporte, diversión y entretenimiento no vinculado a la tecnología digital.

Y para acabar, un reto

Me gustaría incorporar un pequeño enigma, y espero que pueda contribuir a hacer del ajedrez algo más cotidiano y divertido para todos. Existen muchos problemas de ajedrez en los que se trata, al menos en su mayoría, de encontrar cuál es la combinación de jugadas para dar jaque mate al rey. Me permito exponer un nuevo problema, en el que el reto es dar el jaque mate al rey negro en sólo una jugada. ¿Os atrevéis a resolverlo?.

Podría dar alguna pista sobre su resolución, pero si alguien está tentado de introducir la posición en algún programa de ajedrez o de inteligencia artificial descubrirá que no le dará ninguna solución. ¿Y eso cómo puede ser posible? Pues es posible porque por ahora los ordenadores no pueden hacer las preguntas adecuadas… ahí lo dejo….

Autor / Autora
Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Barcelona. Profesor y Vicedirector de Programas Emergentes de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Comentarios
Sergio18 abril, 2021 a las 10:02 am

Buenisima serie! Me permito de sugerir https://www.ajedrezeureka.com para encontrar de todo sobre el ajedrez

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