El rol del turista post-pandemia: una visión desde la sostenibilidad

20 noviembre, 2020 turista sostenible postcovid

El grupo financiero GVC Gaesco ofrece desde el año 2014 un fondo de inversión que apuesta por el turismo internacional a través de empresas que operan en 300 de los lugares turísticos más visitados del mundo. La gestión del fondo toma como referencia la rentabilidad del índice STOXX GLOBAL 1800 Travel & Leisure index Usd. En la actual coyuntura, el fondo GVC Gaesco Plazas Worldwide parte de la idea que la actividad turística internacional (hoy inmersa en una crisis de una profundidad que no tiene precedentes en décadas debido a la pandemia) en un tiempo prudencial se recuperará y las empresas que dan todo tipo de servicios al que denominan turista global volverán a ser rentables, después de un proceso de cambio y adaptación a la nueva realidad. El reciente anuncio de Pfizer y BioNTech de una inminente vacuna y la espectacular subida de las bolsas internacionales que provocó, reforzaría esta visión.

Una de las variables clave que genera la incertidumbre vinculada a cualquier inversión está relacionada con el factor tiempo, el plazo fijado para el retorno del beneficio de la operación financiera. En este caso, se confía en un tiempo que califican de “prudencial” de recuperación de la actividad, en un contexto en el que no se pueden estimar los meses, o años, necesarios para superar los efectos de la pandemia (origen de la crisis) y recuperar con beneficios la apuesta financiera por el turismo. Una reanudación del negocio de los viajes que solo podrá llegar con el descubrimiento de una vacuna o de una medicación que reduzcan al mínimo la agresividad del virus dando unas mínimas garantías de seguridad a la movilidad internacional. Lógicamente, cuanto más larga sea esta etapa, más alta la intensidad de la crisis y el nivel de incertidumbre generado, como indicábamos en el primero de los artículos de esta serie sobre los efectos de la Covid-19 en el turismo

Pero juntamente al interrogante relativo a la recuperación del sector vinculado al factor tiempo se reconocen otras variables que pueden afectar a la rentabilidad de las inversiones que apuestan por la recuperación del turismo. La más importante es la que afecta al formato que adoptarán los viajes en lo era post-covid. Ante esta incógnita se identifican, simplificando, dos posturas que ya hemos descrito en el cuarto artículo de esta serie. Por un lado, la de quien considera que las múltiples crisis (sanitaria, económica, emocional…) que confluyen derivadas de la pandemia provocarán cambios estructurales transformadores hacia una sociedad más responsable. Un escenario que, entre otros elementos, se plantea, como apunta Tony Wheeler, una reducción general de la frecuencia de los viajes. Por otro lado, la visión de quien sostiene, contrariamente, que la reducción de la agresividad del virus a la mínima expresión provocará un crecimiento económico que culminará con la recuperación, si no total, comparable de las formas de vida y consumo previos a la pandemia. ¿Hacia qué lado se inclinará la balanza? Es difícil establecerlo hoy. Pero si merece la pena reflexionar sobre los factores que permiten analizar hacia donde se podría o debería de desviar.

El turista como residente temporal

En artículos anteriores ya se ha expuesto que la reactivación de la parálisis turística provocada por la pandemia se debería plantear como un reset, un reinicio programado con instrucciones renovadas para un nuevo escenario en el que se aceleran debates ya existentes en la fase pre-Covid, todos ellos relacionados con los tres ejes de la sostenibilidad. Una visión optimista nos presenta este reinicio como una oportunidad para redefinir el papel multiplicador del turismo en el desarrollo de otros sectores en un mundo, sin embargo, de recursos finitos (1). Como idea central ya expuesta en esta serie de artículos, el turismo tendría que aspirar a reubicarse en el marco de economías diversificadas, en un entorno en el que el turista, idealmente, debería pasar a considerarse, más que nunca, como residente temporal. Con sus derechos, pero también obligaciones, y compartiendo una misma idea (o equiparable) de destino turístico, entendido como espacio territorial vital, con los residentes habituales

Podemos encontrar experiencias de este tipo en sociedades con larga y consolidada tradición orientada al bien común. Caso de Copenhague, y su estrategia turística (“The end of tourism as we know”), como expone Francesc González (2), basada en la idea de que entre residentes y visitantes debe existir una conexión emocional que invite a estos últimos a experimentar la proximidad en la vida cotidiana del destino de acogida. Una práctica que podemos identificar también en nuestro país, por ejemplo, en el ámbito del turismo rural donde esta conexión emocional ya existente puede servir de referencia. Pero, esta estrategia que busca la complicidad de la figura del residente temporal solo puede tener sentido en destinos que tengan muy muy estructurada y definida su oferta. Idealmente, como decíamos, en el marco de una economía diversificada y con visión estratégica global que contemple el papel multiplicador y armónico del turismo. Este planteamiento es el que puede otorgar a un territorio una posición de fuerza determinante para negociar con los operadores internacionales tradicionales y disruptivos actuales y emergentes. Caso de Japón, por ejemplo, con un control eficiente de las actividades de Airbnb con apartamentos turísticos ilegales que en otros lugares no se ha conseguido. 

El grado de probabilidad de que la era post-covid vaya en esta dirección depende de las decisiones que se tomen en el marco, de entre otros, de dos de los componentes que el GVC Gaesco Plazas Worldwide incorpora: las empresas y los destinos. De forma que las lecciones que, por un lado, los directivos de estas organizaciones corporativas y, por el otro, los responsables de la gestión pública de los lugares turísticos (fundamentales en estos procesos, cómo hemos visto en un artículo anterior) hayan aprendido de esta crisis sin precedentes serán determinantes a la hora de configurar el turismo a medio y largo plazo. Ciertamente, desde la perspectiva de los poderes públicos, determinados comportamientos políticos que ante una trágica pandemia de dimensiones históricas han priorizado el interés electoral a corto plazo sobre el bien común, no invitan al optimismo. Pero en este esquema, hay que incorporar un tercer componente clave: el residente del territorio receptor que reivindica su rol y su encaje en el proceso de definición y toma de decisiones para la configuración de los nuevos modelos de turismo orientados al interés común de la población local. 

Medida de éxito: del número de turistas a los indicadores de sostenibilidad

En este contexto, es difícil hacer previsiones sobre cuál será la estructura de este nuevo modelo (si llega), pero sí que podemos reflexionar sobre qué criterios se tendrían que intentar aplicar en la futura fase de reactivación, cuando llegue. Siguiendo con el análisis de la figura central del turista (desde la perspectiva de este ideal de residente temporal), una vía para visualizar esta transformación sería que el indicador del número de visitantes ceda parte del excesivo protagonismo que actualmente se le otorga, especialmente desde la administración, para evaluar el éxito de un destino. Una combinación de indicadores vinculados al desarrollo sostenible deberían contribuir a evaluar los resultados de las políticas turísticas de manera más ponderada y eficiente en ámbitos clave como el medioambiental, del cambio climático, el social, el económico y el cultural vinculado al patrimonio. Existen diferentes sistemas de indicadores de sostenibilidad en turismo que presentan herramientas prácticas para el diseño de estrategias que se pueden aplicar y adaptar en esta línea a las necesidades de cada destino. 

Seguramente estos indicadores de sostenibilidad, entre los que la variable número de turistas seguiría siendo obviamente relevante, requieren reformulaciones para adaptar sus criterios a los retos planteados actualmente a buena parte de los destinos. Especialmente complicado puede resultar este ejercicio en territorios con una dependencia muy acentuada del turismo, tanto de costa como urbanos. Pero hay modelos (cómo lo del sistema europeo de indicadores de sostenibilidad) que representan una buena base, un punto de partida para la aplicación de estas estrategias en territorios que ahora se replantean (aprovechando el reset) su modelo turístico. Una apuesta (ambiental, social y económica) rentable a largo plazo, el resultado de la cual puede ayudar a evaluar con más criterio el éxito (o fracaso) de un destino


Referencias

Gascón, J. & Cañada, E. (2017).  El mundo es finito, también para el turismo. Del multiplicador turístico al conflicto redistributivo. Oikonomics, 7 (mayo 2017).

González, F. (2020). “Nuevas perspectivas para la gestión pública de los destinos turísticos”. Módulo didáctico de la asignatura Gestión Pública del Turismo de la UOC. Editorial UOC.

Autor / Autora
Profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Investigador del grupo de investigación en Turismo de la UOC, NOUTUR. Director de Oikonomics, Revista de Economía, Empresa i Sociedad de la UOC. Autor del libro “Turismo justo, globalización y TIC” (2009) y, con Luis de Borja, “El nuevo paradigma de la intermediación turística” (2009).
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