Eduard J. Álvarez-Palau: «Tenemos que trabajar para que la sociedad entienda mejor las implicaciones de la economía colaborativa»

14 julio, 2021
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Entrevista a Eduard J. Álvarez-Palau profesor de los Estudios de Economía y Empresa y nuevo coordinador del proyecto Sharing, que nació en 2017 como nexo de unión entre todos los docentes de estos estudios de la UOC. Hemos hablado un rato con él sobre su trayectoria, su visión de la cultura colaborativa y el proyecto que ahora lidera.

¿Cómo definirías el proyecto que asumes?

Se trata de un proyecto muy amplio, en el cual la Sharing Economy, o economía colaborativa, es sólo una de las áreas de conocimiento que tratamos, como rama de la economía digital. El proyecto Sharing también incluye otros aspectos, como el aprendizaje colaborativo.

Compartir lo hemos hecho toda la vida, pero a día de hoy ¿qué particularidades tiene?

Dentro del marco de la economía digital, donde las TIC han entrado para adaptar la forma como se opera en muchos ámbitos, hay una tendencia con unos valores muy claros de compartición … Lo que pasa es que, con el tiempo, ya medida que van surgiendo empresas, se ha convertido en un concepto más marketiniano. Iniciativas que partían de la colaboración han acabado creando grandes plataformas que les han permitido consolidar un modelo de negocio que se escapa del hecho colaborativo.

¿La colaboración se ha visto abrumada por el capitalismo?

Se ha visto desbordada por el capitalismo de plataforma. Iniciativas más puras, como podía ser hace tiempo BlaBlaCar, una aplicación para compartir viajes en coche, han variado su modelo de negocio y se han convertido en una plataforma que cobra por la intermediación. Estas plataformas inicialmente operaban entre particulares (Peer to Peer), pero con la entrada del capitalismo de plataforma se pervierte esta lógica y empiezan a operar entre empresas y particulares (Business to Consumer) o incluso entre empresas (Business to Business). Ahora mismo, la economía colaborativa lo engloba todo. Fue la semilla, que en algunos casos se ha ido pervirtiendo y en otros ha mantenido la esencia original.

En este contexto, afrontar el liderazgo del proyecto Sharing, que ya tiene cuatro años. ¿En qué punto se encuentra?

Nació como un proyecto transversal, impulsado por la entonces directora de los Estudios de Economía y Empresa, Ángels Fitó, y que permitía a todo el profesorado de los estudios tener un nexo de unión. Nuestra carrera, sobre todo la vinculada a la investigación y la transferencia, está muy especializada. Yo, por ejemplo, soy del área de logística y, cuando hago investigación, la hago en temas de transporte, de distribución de mercancías, o de logística de última milla. Sin este proyecto tendría poca interacción con los compañeros de contabilidad y finanzas, de economía, de turismo, de marketing, etc. El proyecto nació para encontrar un campo transversal donde todos nos podamos sentir cómodos. Tanto aquellos que optan por una búsqueda más temática, como aquellos que buscan una búsqueda más orientada a aspectos docentes más transversales como el aprendizaje colaborativo. Venimos con esta trayectoria y se ha hecho muchísimo trabajo. Y prueba de ello es que el actual equipo de dirección sigue confiando plenamente en el proyecto. La directora M. Jesús Martínez ha participado activamente en numerosas actividades, y la gestión del proyecto la llevamos coordinadamente con la subdirectora de investigación, Julie Wilson.

El proyecto Sharing nació para encontrar un campo común donde el profesorado de los Estudios pueda sentirse cómodos. Tanto para aquellos que optan por una investigación más temática, como para aquellos que buscan una investigación más orientada a aspectos docentes más transversales.

¿Como resumirías el trabajo que se ha hecho hasta ahora?

En términos de docencia, se ha hecho el profesorado más consciente de las herramientas colaborativas y de trabajar este tipo de competencias en las aulas. En términos de investigación, se ha publicado muchísimo. Muchos profesores han cogido la invitación brindada por este proyecto transversal y están publicando sobre temas de economía colaborativa, tanto estricta como aplicada a sus campos de especialidad. Y no solo eso: Cada vez estamos impulsando más iniciativas de difusión y transferencia de conocimiento. Todo ello hace que, ahora mismo, estemos consolidando un curriculum común muy potente.

Uno de los objetivos, que entiendo que se logra a través de la investigación, era la internacionalización de los estudios, ¿verdad?

Sí y no. Dentro de la investigación individual, ya había mucha gente que tenía impacto internacional. Investigadores muy potentes que publican en las mejores revistas del mundo. Pero tener este proyecto e involucrar tanta gente te permite crear una masa crítica para posicionarte como referente. Los primeros resultados en esta línea ya son bien visibles. Grupos de investigación vinculados a los estudios, como por ejemplo NOUTUR, DigiBiz o i2TIC, han conseguido recientemente financiación para proyectos relacionados con la economía colaborativa en convocatorias tanto nacionales como internacionales.

¿Qué retos u objetivos estratégicos te has marcado, como coordinador?

Es bastante reciente y aún no he tenido tiempo de hacer un planteamiento estratégico, porque estoy en la fase de entender lo que hay y de intentar vehicular la forma como trabajaremos para asegurar que la gestión del proyecto vaya bien. Pero, en términos estratégicos, debemos trabajar para que la sociedad entienda mejor las implicaciones de la economía colaborativa, para conocer mejor sus impactos y para tener un rol activo en los debates de actualidad sobre la materia. A medio plazo, tendremos que empezar a redactar policy papers para ver cómo la economía colaborativa sacude determinados aspectos de la regulación y cómo deberían adaptarse. Y, cuando estemos más consolidados en términos de liderazgo internacional, deberíamos ver cómo generar publicaciones que vayan más allá de la investigación, que contribuyan a la difusión de este conocimiento de manera más amplia y llana.

Desde un punto de vista más docente, sería ideal aprovechar toda la experiencia que tenemos en términos de aprendizaje colaborativo para generar más conocimiento. Porque, si algo se ha demostrado en los últimos tiempos, es que la Covid ha cambiado la forma como funcionan muchas universidades, que se han visto carentes de referentes y de materiales que puedan utilizar para entender un poco más cómo funciona esto del aprendizaje en línea. Por poner un ejemplo, creo que hay que trabajar para ver cómo el aprendizaje online puede contribuir a una mejora de las competencias del trabajo grupal y colaborativo.

Hablamos mucho de docentes y de investigadores. ¿Los estudiantes están incluidos dentro del proyecto Sharing?

No están implicados directamente, porque es un proyecto de los estudios que implica el profesorado. Pero están implicados cuando se les hace desarrollar competencias de trabajo colaborativo, cuando trabajan en grupo, cuando usan recursos de aprendizaje creados por nosotros que incluyen estos conceptos, o cuando se tratan directamente temas de economía colaborativa a las asignaturas.

Quiero pensar que la pandemia y el confinamiento han ayudado a la gente a ser consciente de una nueva forma de vivir en el que la sostenibilidad, la proximidad y el abastecimiento responsable puedan ganar peso hacia un consumo más descontrolado o una forma de viajar más enloquecida.

Hablabas de la Covid. En febrero, los Estudios de Economía y Empresa fuisteis anfitriones del 7th workshop internacional on Sharing Economy donde, entre otras cosas, se analizaba la economía colaborativa pre y postCovid. ¿Qué ha supuesto la pandemia para la economía o la cultura colaborativa? O quizás deberíamos decir: ¿Qué ha supuesto la existencia de esta realidad en tiempos de Covid?

Es difícil de decir qué va primero, o como ha afectado el uno al otro. La llegada de la Covid ha tenido un impacto muy desigual sobre la economía colaborativa. En términos de turismo, ha creado un descalabro. Todas las plataformas destinadas a ofrecer servicios vinculados al turismo, como Airbnb, Uber o Cabify, han visto casi paralizada su actividad. Pero otras plataformas han visto como su actividad crecía muchísimo. Las de entrega de comida a domicilio, por ejemplo, tuvieron uno o dos meses complicados por la incertidumbre del confinamiento total, pero luego no han dejado de incrementar el número de restaurantes adheridos y el número de pedidos servidos.

Y, lo más importante: quiero pensar que la pandemia y el cierre han ayudado a la gente a ser consciente de determinadas formas de comportarse de antes de la pandemia, y de una nueva forma de vivir en el que la sostenibilidad, la proximidad y el abastecimiento responsable puedan ganar peso hacia un consumo más descontrolado o una forma de viajar más enloquecida. Quiero pensar que esto permitirá operar de otra manera y que las plataformas de economía colaborativa pura podrán ganar importancia.

Economía colaborativa suena a libertad. Pero antes hablabas de la necesidad de regulación. ¿Las administraciones tienen muchos deberes?

Sí, desde el ámbito local hasta el europeo o transnacional. Tienen muchísimo trabajo, regularán en un entorno desconocido, cambiante, volátil … Y creo que todavía no tienen ni los conocimientos ni las herramientas para hacerlo. La regulación es muy lenta porque requiere abrir periodos de consultas, abrir contactos con los agentes implicados, hacer borradores, intentar consensuarlos, recibir presión de determinados grupos … Dentro de este contexto, las nuevas empresas emergentes aprovechan para entrar en sectores desregulados y por tanto, operar como les interesa. Mayoritariamente, esto no ocurría en la economía colaborativa originaria, donde se priorizaban las ganancias sociales.

¿Y aquí es donde entran los policy papers que comentabas?

Nos gustaría redactar policy papers que nos permitan ir un paso más allá: De lo que sabemos a lo que podemos ofrecer. Ver donde la regulación falla, o donde se puede mejorar. Y ser más proactivos e ir a ver las administraciones por si quieren que las acompañamos en este proceso.

Eres autor del libro ¿Cómo pueden ser sostenibles las ciudades conectadas? No sé si puedes contestar esta pregunta de forma breve.

No creo que únicamente a través de las plataformas colaborativas podamos conseguir una sostenibilidad completa, pero hay muchas iniciativas encaminadas a favorecer una mayor circularidad de la economía. Si somos capaces de vincular economía circular con economía colaborativa, creo que conseguiremos ciudades más sostenibles.

Nos puedes detallar alguna de estas iniciativas?

Hay plataformas de alquiler de patinetes, de coches o de motos. Pero también hay plataformas de alquiler de bicicletas. Desde un punto de vista municipal, debería ponerse el énfasis y el apoyo en estas últimas. Sobre los coches, hay plataformas simplemente de alquiler de coches, y hay plataformas que son cooperativas que te permiten el alquiler de coches eléctricos, que no generan contaminación en destino. Pues no es lo mismo. Se pueden hacer entregas de comida a domicilio en moto o en bici, y es diferente. Pues ponemos el énfasis en las que lo hacen en bici. Hay también plataformas digitales que aprovechan comida que se ha producido, pero que no se ha podido vender a lo largo del día, como To Good To Go. En definitiva, hay plataformas dirigidas sólo para el modelo de negocio, y otras dirigidas por valores más amplios, como el valor social. Creo que la administración debería intentar ayudar a esta transición hacia un modelo más social y sostenible.

¿Podemos ser optimistas, en cuanto a sostenibilidad?

Siempre lo hemos de ser. La sociedad cada vez está más concienciada y las administraciones se están poniendo duras.

Estoy predispuesto a hacer redes y plantear proyectos con gente más allá de los estudios, de la universidad y del país, si conviene.

Vamos a tu trayectoria. Eres doctor en Ingeniería e Infraestructuras de Transporte; ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la UPC, y máster en Dirección de las Organizaciones en la Economía del Conocimiento por la UOC. ¿Cómo fueron surgiendo estos intereses en ti?

Mi pasión ha sido siempre el urbanismo, la gestión de la ciudad, el transporte, la movilidad. Cuando me tenía que plantear carrera, me dio la sensación que la que trataba los aspectos urbanos desde la óptica que me interesaba más era la ingeniería de caminos. Y me matriculé. Me especialicé en urbanismo y ordenación del territorio y acabé trabajando de esto al salir de la carrera. Pero no me convencía cómo funcionaba el sector de la consultoría, así que acabé haciendo el doctorado y haciendo el salto hacia la universidad. Y estoy muy contento. En cuanto al máster, lo hice porque pienso que, para entender el mundo que nos rodea, y en especial el mercado de trabajo, hay que entender la estructura de las empresas y organizaciones.

Por otro lado, has hecho estancias en varias universidades de otros países, como la de Cambridge, con lo que sigues colaborando en el ámbito de la investigación. ¿Hasta qué punto ha sido importante abrir fronteras? ¿Lo recomendarías a los estudiantes?

Personalmente, creo que es imprescindible. Para cualquier titulado universitario, la movilidad internacional debería ser una obligación. Primero, porque pones en práctica el uso de los idiomas. Después, voces diferentes formas de trabajar y de ser, gente que piensa totalmente diferente que tú, pero con quien trabajando te compenetra perfectamente. Son experiencias transformadoras. En mi caso, pude poner en práctica con estancias de investigación, como un postdoc en Cambridge, y otras estancias en EE. UU. o en Turquía, trabajando en Brasil o Bruselas … Y las puertas que esto abre, y los vínculos que crea, perduran. Al final, una de las cosas que hacemos en la universidad es intentar captar proyectos. Y para poder conseguir proyectos, necesitamos tener redes. Los vínculos con gente de todo son fundamentales.

Este bagaje te puede ayudar como coordinador del proyecto Sharing, ¿verdad?

Quiero pensar que sí. Estoy predispuesto a hacer redes y plantear proyectos con gente más allá de los estudios, de la universidad y del país, si conviene.

Dentro de cuatro años más, ¿qué te gustaría poder decir sobre el proyecto Sharing?

Creo que lo mejor que podríamos decir es que sigue vivo y que hemos sido capaces de vincular a más gente de los estudios. De las sesenta docentes que tenemos, en términos de aprendizaje colaborativo quizás están implicados unos dos tercios, y sería ideal incrementar este porcentaje. En términos de investigación, estamos un poco por debajo de la mitad del profesorado y estoy convencido de que podemos superar este valor. También pienso que ahora tenemos una carga de trabajo muy elevada, y en la medida que se puedan simplificar aspectos de gestión docente o académica, creo que también seremos capaces de captar un poco más de interés. Y si esto nos permite seguir teniendo nuevas publicaciones en revistas, publicar libros y documentos de difusión del conocimiento, incluso si nos permite captar algún proyecto adicional … Será muy positivo. Espero que dentro de cuatro años tengamos tanta o más fuerza y ​​motivación que la que tenemos ahora.

¿Os reflejais en algún otro centro o universidad?

En muchas universidades hay gente que se dedica al tema. Pero universidades que lo mantengan a largo plazo hay pocas, como Oxford, Utrecht o Lund.

Entiendo, pues, que en el caso de la UOC el proyecto Sharing cuenta con un presupuesto o recursos para mantenerse en el tiempo?

Es un proyecto transversal que nace sin presupuesto, pero con el compromiso de la dirección de sacarlo adelante. Puntualmente sí podemos tener financiación en determinados aspectos, por ejemplo para el congreso que se hizo en febrero, para los vídeos sobre Sharing Economy o para los seminarios que preparamos para el otoño. Y luego hay recursos humanos, y espero que podamos incorporar un ayudante que nos dé apoyo administrativo. Por lo demás, no se puede menospreciar que tenemos proyectos de investigación y transferencia externos que aportan recursos económicos que permiten seguir trabajando en esta materia.

Nos dejamos algo importante que no hayas dicho o que quieras contar?

Próximamente tendremos una página web que estamos preparando, un lugar donde poner en común todo el trabajo que estamos haciendo en temas de Sharing. Y hasta ahora se han hecho muchas cosas: Hay que felicitar a los compañeros y agradecer el trabajo realizado y la generosidad.

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