Destintermediación turística y blockchain: ¿volver a empezar?

TURISMO – Artículo publicado a  1 de Mayo de 2018 (CAT).


A las puertas de la cuarta revolución industrial. Destintermediación turística y blockchain: ¿volver a empezar?


En palabras del profesor de Economía de la UOC, Joan Torrent, los economistas evolucionistas –los cuales se dedican a analizar los cambios estructurales que afectan a la sociedad- todavía no han acreditado la existencia de una cuarta revolución industrial. A la espera de la consolidación de esta mutación, sí se ha acreditado, sin embargo, la vigencia de una denominada nueva era digital. En esta fase, la emergencia de las tecnologías actuales superan a las iniciales basadas en un internet no tan interactivo, dinámico y móvil. Inteligencia artificial, big data, impresoras 3D, realidad aumentada, geolocalización, robótica, internet de las cosas o blockchain…. son algunos de los elementos que configuran esta infraestructura tecnológica que está llamada a transformar radicalmente la sociedad.

El turismo, obviamente, es uno de los ámbitos afectados por esta inminente revolución con múltiples efectos sobre su actividad. Y en este contexto, como ya ocurriera con la llegada de internet al ámbito de los negocios a mediados de la década de los 90 del pasado siglo, el concepto de intermediación vuelve a estar en el centro del debate, más allá del turismo. Con la irrupción de la red, se vaticinaba el inicio de un proceso de desintermediación que había de culminar en un escenario en el que proveedores del sector (básicamente hoteleros y compañías aéreas) podrían hacer realidad el sueño de poder comercializar sus servicios directamente al consumidor final sin depender de operadores intermedios.

Hipermediación

Pero, como he comentado en diversos foros Hosteltur 2015, lejos de confirmarse esta tendencia, observamos que la intermediación turística caminó hacia la hipermediación. Efectivamente, la irrupción de internet impactó en la estructura de la intermediación turística provocando cambios significativos y procesos de adaptación (de reintermediación) que no todos pudieron superar. Intermediarios tradicionales como agencias de viaje u organizaciones como los propios sistemas globales de distribución (GDS) con sus plataformas tecnológicas siguen operando con formatos que incorporan modelos actualizados para su encaje en este nuevo entorno en el que surgen nuevas amenazas como los NDC (New Distribution Capability). Mientras, los proveedores han visto nacer y crecer a gigantes como Expedia y Priceline, símbolos de la hipermediación junto con Google que dejan el sueño de la desintermediación solo para aquellos que son capaces de crear una oferta extremadamente diferenciada de la competencia. Y todo en un entorno en el que, Easyjet y Ryanair, las compañías que fueron presentadas inicialmente como el paradigma de la desintermediación con sus revolucionarios modelos de bajo coste y su provocativo menosprecio hacia la función de los agentes de viaje, suspiran hoy por consolidarse como plataformas de, precisamente, intermediación que junto a sus billetes aéreos comercializan alojamientos, paquetes turísticos, alquiler de coches…

En los últimos tiempos esta hipermediación ha ido aún más allá con el desarrollo imparable de las denominadas economías de plataforma. Los casos más representativos de este fenómeno están ligados al turismo (Airbnb) y el transporte (Uber). Ambos han librado una batalla comunicativa-conceptual (que están perdiendo y reorientando) para intentar consolidar en la opinión pública dos ideas adulteradas sobre las que obtener provecho, adjudicándose derechos pero soslayando obligaciones. La primera, que sus organizaciones estaban basadas genuínamente en la economía colaborativa, la desmiente la realidad que presenta a plataformas sustentadas en el capital riesgo que, en nombre de la globalización y el avance tecnológico, sitúa su afán de lucro por encima de las normas de poderes públicos locales, regionales o estatales democráticamente establecidos. La segunda está relacionada directamente con el concepto de intermediación, que adquiere una nueva dimensión en esta nueva era digital. Una de las estrategias que estas plataformas han utilizado para eludir buena parte de sus responsabilidades (laborales, fiscales, jurídicas ,…) en los territorios en los que operan ha sido alegar que sus organizaciones actúan como meras intermediarias. La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre Uber desmiente este supuesto. Tras una denuncia presentada por Elite Taxi en un juzgado de Barcelona, la justicia europea concluía que Uber es una empresa de transporte y no una simple plataforma digital. “El servicio prestado por Uber no se limita a un servicio de intermediación”, señalaba una nota de prensa del propio TJUE sobre el caso que también estimaba que “este servicio de intermediación forma parte integrante de un servicio global cuyo elemento principal es un servicio de transporte y, por lo tanto, que no responde a la calificación de servicio de la sociedad de la información sino a la de servicio en el ámbito de los transportes”.

Blockchain

En este contexto emerge la tecnología blockchain que ha sido definida como disruptiva e identificada, entre otros aspectos, por su capacidad de generar procesos de desintermediación en los más variados sectores. Actúa como una cadena de bloques que funciona como una base de datos descentralizada que garantiza la seguridad de las transacciones que registra (aunque no su transparencia si se consideran las particularidades de la paradigmática bitcoin). Por ello, se presenta como una amenaza para los intermediarios que basan su ventaja competitiva en el sello de confianza que imprimen en sus operaciones. Es el caso de los bancos, que con esta tecnología pueden perder relevancia en operaciones financieras en las que actúan como valedores que certifican sus garantías.

Esta función, por sí sola, no representaría ninguna amenaza para el intermediario turístico. Al contrario, podría reforzar su rol en la cadena de distribución. Por ello no es de extrañar que grandes operadores del sector, como TUI, estén invirtiendo en esta tecnología. El elemento clave para dilucidar los efectos de esta tecnología en la intermediación turística del futuro es su capacidad para aglutinar, ordenar y poner al alcance de un usuario de cualquier rincón del mundo la oferta global disponible para su reserva inmediata, como hacen hoy plataformas como Booking. Y habrá que analizar si pueden alcanzar el nivel de personalización y especialización que hoy ofrecen intermediarios más tradicionales. Hay expertos que garantizan que con la inteligencia artificial esto será posible, aunque no a corto plazo. Y señalan que la tecnología blockchain se encuentra hoy como la de internet en los negocios en 1995, es decir, en sus orígenes. Efectivamente, muchas de las previsiones que realizan hoy sobre la intermediación recuerdan a las de aquellos años sobre la misma cuestión.

Ante la magnitud de los cambios que el avance de la tecnología facilita, resulta muy arriesgado realizar previsiones a medio y largo plazo, sobre el perfil de las organizaciones que, en función de su rol (como el de la intermediación) pueden desaparecer, readaptarse o emerger. Sólo nos queda el análisis objetivo y permanente de la realidad para la toma de decisiones con la información adecuada para afrontar los retos que se plantean con mentalidad abierta. Así de fácil. Así de difícil.


JOAN MIQUEL GOMIS

Profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), investigador de Noutur y director de Oikonomics.

 

 

 


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