Usando la teoría de catástrofes para una posible recuperación del turismo tras el coronavirus.

18 marzo, 2020 coronavirus y turismo

El cierre del sector turístico debido al coronavirus es un hecho. Las medidas de alarma tomadas por el gobierno español -y por tantos otros- hacen ver que las empresas del sector son las primeras damnificadas. Si no hay movimiento de personas no hay turismo; así de simple. Observamos, por ejemplo, como las cadenas hoteleras y las compañías aéreas se hunden en la bolsa. La parada es tal que no se recuerdan precedentes y según el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo se perderán unos 50 millones de trabajos directos en el sector en todo el mundo; entre el 12 y el 14 por ciento del total de empleos turísticos. El sector de viajes y turismo perderá hasta el 25% de su actividad y cifra de negocio de 2020;  el equivalente a tres meses de viajes globales. Todo eso si el problema no persiste mucho en el tiempo.

La campaña de primavera se da prácticamente por perdida. Si días antes de la declaración de alarma Madrid apenas tenía un 15% de ocupación y Barcelona un sorprendente 30%, los porcentajes actuales deben ser insignificantes. Se aconseja incluso cerrar hoteles. Los despidos temporales están a la orden del día y el sector pide ayudas para capear el temporal. Algún estudio de antes del decreto de estado de alarma preveían una pérdida de turistas internacionales para España de entre 2,7 millones de turistas, si la crisis se prolonga hasta Semana Santa; y 6 millones si se llega al verano. 

La WTTC también hace recomendaciones para salir pronto de la crisis. Estas, de forma resumida, son: 

(1) Facilitar los viajes internacionales (supresión de visados y libre movimiento);

(2) Eliminar las barreras al desarrollo del sector (infraestructuras y empresas)

(3) Políticas fiscales adecuadas que disminuyan o eludan los impuestos (tasas turísticas y de aeropuertos);

(4) Incentivos de alivio para apoyar la continuidad del negocio a las empresas que se han visto afectadas, con especial atención a la PYME;

(5) Dar soporte a los destinos de forma que se relance la promoción, comercialización y creación de productos turísticos. 

La recuperación postSARS

Sin embargo, una pregunta que a todos nos viene a la cabeza es cuánto puede durar el parón y sus consecuencias en los distintos mercados. Para eso lo mejor puede ser recurrir a otras crisis de raíz similar como ocurrió con el SARS en 2003. Ciertamente, ya se está difundiendo alguna información con estadísticas básicas de ocupación hotelera en las zonas implicadas -antes, durante y después de la crisis del SARS-, las cuales no diferencian los turistas internacionales de los nacionales (estos se recuperan antes);  pero también es cierto que existe alguna literatura académica al respecto.

Aquí me permito recordar la investigación de Mao, Ding y Lee, de 2010, “Post-SARS tourist arrival recovery patterns: An analysis based on a catastrophe theory”, la cual analizaba los tiempos de recuperación del turismo internacional en Taiwan tras el virus SARS. La metodología se basa en utilizar la teoría de catástrofes, que explica, básicamente, como un elemento supone un drástico cambio manteniéndose estables el resto de factores; y analizando también si se vuelve rápidamente a la dinámica inicial o se produce una histéresis que alarga la vuelta a la “normalidad”.

En este sentido, resulta muy interesante esta investigación, pues realiza un análisis de las llegadas de turistas de tres nacionalidades, observando sus diferentes comportamientos y posibles explicaciones de esas diferencias. Concretamente los datos analizaron la llegada de turistas a Taiwan provenientes de Estados Unidos, Japón y Hong Kong. Como vemos en el Gráfico 1 los plazos de recuperación fueron muy distintos. 

Gráfico 1. Niveles de llegadas de turistas a Taiwan alrededor del SARs

Fuente: Mao, Ding y Lee (2010).

El ejemplo de Hong Kong, EEUU y Japón

Los turistas de Hong Kong y EEUU se recuperaron prácticamente al mismo tiempo, y en un relativamente corto espacio de 3-4 meses. Para los autores las explicaciones son diferentes entre los dos casos. Para empezar, Hong Kong se vio más afectado por los SARS que Taiwán. Así, los viajeros de esta procedencia, se sentirían psicológicamente indiferentes en lo que respecta a la seguridad de la salud, ya se encontraran en Hong Kong o de viaje a Taiwán.

En diferente situación se encontraba EEUU, que aunque al contrario que Hong Kong, no era un país afectado por el SARS, su patrón de recuperación, sin histéresis, sí fue similar. Una posible razón según los autores es que los viajeros estadounidenses confiaban en el juicio de la Organización Mundial de la Salud y, una vez que esta organización eliminó a Taiwán de la lista de áreas afectadas por el SARS, volvieron a visitar Taiwán.

Por el contrario Japón, que tampoco fue un país afectado, sí tuvo una histéresis significativa, pues sus turistas parecían ser más cautelosos y heterogéneos. El volumen de llegada se restableció de manera gradual pero tardó un año en retomar las cifras previas a la crisis. La gráfica, como observamos, añade un espacio de retraso (time lag) en la que los turistas precavidos tardan un tiempo superior en volver a visitar el destino. 

El regreso de los turistas

Este tipo de análisis puede llevarnos a pensar que existen diferentes patrones de recuperación según la procedencia de los turistas y la incidencia que finalmente tenga el coronavirus en sus países. Podemos pensar entonces que aquellos países que tengan niveles similares o algo superiores de incidencia de la enfermedad no tendrán problemas para visitarnos tan pronto como sea posible (¿Los turistas italianos a fecha de hoy?). Podemos pensar también que aquellos con una menor incidencia del coronavirus pueden tener comportamientos más heterogéneos entre sus turistas, y que aquellos más cautelosos tardarán más en volvernos a visitar (¿Los turistas nórdicos por el momento?); Y finalmente, que aquellos más lejanos y confiados en las instituciones internacionales volverán a visitarnos con cifras similares tan pronto como vuelva la normalidad oficial (¿Norteamericanos y australianos, por ejemplo?). 

Es pronto para saber cuál será la dinámica de recuperación de los turistas que visitan España cada año. El coronavirus parece seguir en expansión y esperamos que se controle rápidamente. Tampoco deseamos que la enfermedad se extienda de forma que sea un mal de muchos (consuelo de tontos) y eso haga que recuperemos antes los turistas que vamos a perder.

Lo que sí es cierto es que habrá que procurar recuperar la normalidad cuanto antes y, una vez erradicada la enfermedad, volver a recuperar la confianza para que el “time lag” del turista receloso se recupere cuanto antes. 

Sobre el autor

Profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Responsable de asignaturas de Turismo y TIC en el Grado en Turismo, y en el Máster en Turismo Sostenible y TIC.

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