Lista de buenos deseos para 2019

14 enero, 2019

En diciembre de 2017 escribía un artículo en El Periódico comentando los retos que a mi entender debía afrontar la economía española para, el entonces nuevo año, 2018. Revisando el artículo veo, con cierta tristeza, que mi lista de deseos para el 2019 no ha variado. Ya sé que la lista de buenos deseos acaba en el cubo del olvido, pero mantendré cierta inocencia y recogeré algunas de las preocupaciones que hace años voy expresando, por si a fuerza de repetirlas consigo que alguna se afronte con garantías.

Madurez

Necesitamos que la población exija ser tratada como sociedad madura y responsable, dispuesta a asumir mirarse en el espejo de la realidad. Una economía que quiere ser protagonista de su destino debe estar dispuesta a escuchar los problemas fundamentales; su población debe estar dispuesta a participar en la toma de decisiones, desde la consciencia, reclamando sinceridad y transparencia a los responsables.

Valores

Necesitamos una sociedad que cuando se mire en ese espejo se sienta orgullosa de como es, que entienda que la mejor forma de vivir en sociedad es conviviendo, colaborando en el bienestar de los demás (clientes, proveedores, trabajadores, directivos, familiares…). Esos valores deben incluir la responsabilidad social y la consciencia fiscal. Esa es la vía para conseguir un crecimiento sostenido e inclusivo.

Formación

Necesitamos un sistema educativo que permita a los estudiantes disfrutar con lo que hacen y apasionarse con lo que quieren ser. Alguna cosa no se está haciendo bien cuando el 40% de la población tiene sólo estudios obligatorios. Al mismo tiempo, el 30% de la población española tiene estudios superiores, pero no encuentran puestos de trabajo acordes a su formación, por lo que al mirarse al espejo se ven “sobrecualificados” y deben emigrar o aceptar ocupaciones no cualificadas.

Creación de empleo

Sin duda, uno de los motivos que más aterraría a la sociedad si se mirase al espejo sería su tasa de paro. Es difícil no sentir vergüenza al hacerlo, por mucho que se haya conseguido reducirla. Pero de nuevo a una sociedad madura hay que decirle que el motor de la creación de empleo son las empresas. Por tanto, necesitamos fomentar el espíritu emprendedor (no sólo del autónomo), sino de aquel dispuesto a crear una empresa que empiece su actividad con más de cinco trabajadores, porque tendrá más garantía de supervivencia. Que tenga en su ADN ganas de innovar continuamente, crecer y que sienta el reconocimiento de su aportación a la sociedad.

Innovación

La diferencia entre crecer económicamente y asegurar el desarrollo económico de un país avanzado, se observa en la inversión que se está dispuesto a hacer en innovación. El último informe de eurostat sobre gasto en I+D muestra que sólo cinco países han reducido su gasto en I+D entre el año 2007 y 2017, entre ellos España. Su nivel de gasto en innovación no llega al 1,2%, mientras la media de la UE está en el 2,07%. Debe existir una apuesta clara por actividades de mayor valor añadido, no acciones esporádicas de cara a la galería.

Cuentas públicas

En este caso el problema no es el miedo a mirarse al espejo, el problema es que los distintos gobiernos, que son los que elaboran y ejecutan las cuentas, han jugado al laberinto de los espejos y nos han ido enseñando el cóncavo o el convexo a conveniencia. Pero a esa sociedad madura que necesita la economía hay que explicarle que debe hacer frente a tres problemas importantes: financiar las pensiones con unas cuentas de la Seguridad Social en números rojos, reducir el déficit público y reducir una deuda cercana al 100% del PIB. Para ello no queda otro camino que reducir el gasto y/o aumentar los ingresos, pero hay que explicar el cómo.

Financiación autonómica

Otro reto que debe afrontarse, en un modelo de Estado descentralizado, será explicar por qué la Constitución ampara que existan unas comunidades insolidarias, otras comunidades muy solidarias que soportan continuas situaciones de déficit fiscal, y un tercer grupo de comunidades receptoras que no tienen mecanismos de co-responsabilidad que les obligue a ir reduciendo su dependencia.

Ojalá al revisar a finales de año este artículo, pueda tachar alguna de las preocupaciones y reducir mi lista de buenos deseos para el 2020.

Autor / Autora

Profesor de Economía pública y director del Máster en Dirección de Organizaciones en la Economía del Conocimiento (DOEC) de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya.

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