Efectos de la COVID-19 en el Turismo: factores a considerar

7 abril, 2020 travel-restrictions

A la pregunta que he debido responder estos días sobre qué efectos tendrá la pandemia de la COVID-19 en el turismo, planteo siempre esta reflexión que comparto aquí. Para afrontar la crisis, primero es necesario conocer su dimensión. Y hoy ya sabemos que se trata de una crisis de unas dimensiones históricas. Pero, ahora mismo, desgraciadamente, no podemos conocer la magnitud de su extensión.

En esta situación de incertidumbre sobre el alcance de la crisis, no hay manera de definir con precisión cuáles serán sus efectos. En todo caso, se puede intentar identificar y analizar los factores que pueden condicionar este impacto. Simplificando, estos factores se estructurarían en tres grandes ámbitos relacionados: sanitario, económico y el de la escala de valores de los individuos e instituciones.

La duración de la emergencia sanitaria

Obviamente, hoy, la prioridad se centra en la emergencia sanitaria y la lucha contra una trágica pandemia que está costando muchas vidas. Esta emergencia, de dimensión mundial, todavía no tiene fecha de caducidad. Desde la perspectiva de nuestro análisis, lógicamente, no es lo mismo que este período tenga una duración de seis semanas que de seis meses, o más allá. Cuanto más largo sea, más profunda será la crisis. Por lo tanto, el primer factor a tener en cuenta es el de la duración de la emergencia sanitaria, hoy por hoy, imprevisible.

Seguidamente cabría pensar que, situados en un escenario de superación de la emergencia sanitaria, el regreso a la normalidad de las actividades será previsiblemente gradual y con muchas restricciones y normas de control que se habrían de ir flexibilizando por áreas geográficas internacionales y en función de la evolución de los acontecimientos. Estas normas de control, siempre avaladas por autoridades científicas, tendrán efectos especialmente impactantes sobre las actividades turísticas por su carácter vinculante a la gestión de grupos de personas. Transporte, alojamiento, visitas, compartición de espacios, aprovisionamiento alimentario… En definitiva, las cuestiones relativas a la movilidad y logística de congregaciones, elemento crítico para el sector, pasarán a ser, por mucho tiempo si no para siempre, de alta sensibilidad. Materia de regulaciones estrictas de carácter local e internacional dictadas por expertos del ámbito de la salud.

En este contexto, una vez superada la emergencia sanitaria, serán determinantes las recomendaciones que las autoridades científicas propongan sobre estas cuestiones. El ritmo de la potencial recuperación tendrá una relación directa con la orientación de los mensajes que emitan estas autoridades y de las normas que escalonadamente dicten. Si los expertas, basándose en el análisis científico de la realidad, emiten mensajes tranquilizadores, estos tendrán, obviamente, efectos muy positivos y actuarán como un acelerador en la recuperación de la demanda. Pero, hay que esperar que todo sea muy progresivo y ligado a la evolución de la capacidad para erradicar el virus.

La crisis sanitaria y económica provocada por esta pandemia es de una gravedad que transformará la visión del mundo y el orden de prioridades de las personas

La paralización de la actividad económica

En Europa (y en el resto del mundo), los poderes públicos han asumido el liderazgo de la gestión de la crisis, otorgando en este proceso un protagonismo especial a los científicos. En primer lugar, de forma prioritaria cómo no puede ser de otra manera, para abordar la crisis sanitaria. Pero, en paralelo han debido abordar también la económica que ha vivido una paralización que, con los datos actuales, ya se puede prever de consecuencias históricas. Especialmente en el sector turístico. Se arbitran medidas de emergencia, de eficacia siempre dudosa ante la extrema incertidumbre dominante.

La gravedad de los riesgos actuales, obliga a priorizar la supervivencia de las empresas (en muchos casos gravemente amenazada) y los trabajadores, especialmente los más desprotegidos, mientras dure el período de emergencia. Es de esperar en este entorno, una coordinación solidaria y eficiente entre administraciones, iniciativa privada y sindicatos, entre otras entidades. Se ha asumido que la gestión de la crisis globalmente implica un aumento espectacular del gasto público que a la larga tendrá consecuencias en la capacidad adquisitiva de los ciudadanos en su función de consumidores.

Esta previsible significativa reducción de la capacidad adquisitiva de los consumidores puede tener consecuencias directas negativas en la comercialización de servicios turísticos, al fin y al cabo, un producto de consumo no básico. Pero, dejando de lado su función de consumidor, muchos pensadores dibujan un escenario en el que la crisis sanitaria y económica provocada por esta pandemia es de una gravedad que  transformará también la visión del mundo y el orden de prioridades de las personas y por lo tanto sus hábitos y comportamiento -de manera significativa en los procesos de toma de decisiones sobre los viajes-, y las instituciones que las representan (1).

La recuperación del turismo de proximidad

Será necesario, en este sentido, saber identificar estos cambios para adaptar la oferta y hacer su promoción con nuevos parámetros ajustados a las necesidades emergentes. Es previsible que la respuesta de las empresas pase por recuperar la esencia de las bases conceptuales de los tres ejes de la sostenibilidad que implican la transformación global de las organizaciones y no solo la de sus departamentos de marketing. Una tendencia ya identificada en los últimos años que apunta hacia un turismo más responsable y que el escenario post-pandemia puede acelerar por la regulación de las administraciones y la presión de la demanda.

Si analizamos como ejemplo el caso de Cataluña, podemos prever que la diversificación de su oferta facilite que la situación sea diferente en cada caso.

turismo en cataluña

Todo parece indicar que la reactivación -cuando se produzca- será progresiva y que los destinos y organizaciones (emisoras y receptoras) orientadas más al turismo de proximidad, en un escenario optimista, tienen una mayor capacidad inicial de recuperación de demanda porque generan movilidad que podemos calificar de «menor riesgo» en la coyuntura actual. En el caso de Cataluña hablamos de turismo de interior, pero también nos podemos referir, si las restricciones sanitarias no lo impiden, a turistas extranjeros provenientes de la Europa más cercana que les permite llegar a Cataluña en coche.

Es previsible que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reduzcan. Especialmente los de negocios ante la eficiencia que han mostrado estos días las herramientas tecnológicas de teletrabajo y videoconferencia. Pero los de proximidad que generan mayor confianza, sensación de control y menos gasto entre los viajeros pueden recuperarse antes, siempre que las autoridades sanitarias validen la seguridad de este tipo de movilidad. Ocurrió algo similar en 2001, tras los atentados del 11-S. Ciertamente fue una crisis de dimensiones muy inferiores a la actual, pero cuando se redujeron drásticamente los viajes en avión hubo una recuperación en estos viajes de proximidad en vehículo privado.

Las diferentes crisis económicas o la generada por el impacto de los atentados del 11-S han tenido una incidencia muy negativa en la cifra de viajes internacionales

Protocolos de actuación en el sector aéreo

Todas las empresas del sector han visto por igual paralizada su actividad, amenazando en muchos casos su supervivencia. El caso de las compañías aéreas, el “sistema nervioso” de los viajes internacionales de larga distancia, es paradigmático. Habrá que ver cuándo y cómo vuelve la normalidad en este sector. Y sobre todo qué medidas sanitarias se dictan al respecto para que estos vuelos se retomen con el 100% de ocupación.

¿Se arbitrarán medidas para que la distancia entre asientos sea más amplia que la actual y por lo tanto las aeronaves operen con menos pasajeros? ¿Se procederá a la desinfección de las cabinas tras cada vuelo? La respuesta a estas y otras muchas preguntas relacionadas condiciona el futuro del sistema de transporte aéreo a medio plazo. Por ejemplo, determinando el precio final de los servicios en alza en un escenario de crisis. O añadiendo protocolos de sanidad a los de seguridad heredados del 11-S, complicando todavía más la logística del acceso del pasaje. O facilitando el regreso, al menos parcial, de la intervención estratégica de las administraciones públicas sobre las líneas aéreas en forma de ayudas y normativas que las puedan condicionar en este período de crisis sin precedentes y de duración incierta.

La incertidumbre de la recuperación económica

El análisis de las tendencias de la evolución de los viajes internacionales identificadas por instituciones como la Organización Mundial del Turismo constatan en las últimas décadas crecimientos muy significativos. Las diferentes crisis económicas o la generada por el impacto de los atentados del mencionado 11-S han tenido, en estas series históricas, una incidencia muy negativa en la cifra de viajes internacionales, pero a corto-medio plazo. En las proyecciones largas, el crecimiento hasta ahora ha sido continuado.

Dadas las dimensiones históricas y las incertidumbres de la coyuntura actual se hace difícil, a partir de ahora, prever cómo será la evolución a largo plazo. Hay economistas que hablan del efecto rebote que puede hacer que la economía, tras una caída radical de la actividad vuelva a subir en forma de “V” cuando la emergencia sanitaria se supere. Es la visión optimista que minimiza, por lo menos en el ámbito turístico, el impacto de la crisis en el consumo y del cambio en el orden de prioridades. Otros hablan de recuperación en forma de “U”, con un período de crisis más prolongado (2). Los más pesimistas hablan de un escenario de larga y dura recesión. Lo que sí que parece claro es que la salida de la crisis, como señala el profesor Joan Torrent, requerirá combinar inteligencia humana, artificial y económica (3).

Ciertamente, buena parte de las prácticas que han resultado exitosas para combatir la pandemia, han combinado estos elementos, a pesar de que renace con fuerza el debate asociado sobre libertad y control en las sociedades modernas (4). Pero este, ya será otro debate.

Referencias:

  1. Attali, J. (2020). ¿Qué va a nacer?. La Vanguardia, 23/03/20. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200323/4840598675/que-va-a-nacer.html
  2. Lladós, J. (2020). “El cash pandèmic”. Blog d’Economía y Empresa (UOC). Disponible en: http://economia-empresa.blogs.uoc.edu/es/el-crash-pandemico/
  3. Entrevista a Joan Torrent (2020). Blog d’Economía y Empresa (UOC). Disponible en: https://www.uoc.edu/portal/es/news/entrevistes/2020/014-joan-torrent.html
  4. Han, B-Ch. (2020). “Emergencia viral y el mundo de mañana”. ElPan ís, 22/3/20. Disponible en: https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

Autor / Autora

Profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Investigador del grupo de investigación en Turismo de la UOC, NOUTUR. Director de Oikonomics, Revista de Economía, Empresa i Sociedad de la UOC. Autor del libro “Turismo justo, globalización y TIC” (2009) y, con Luis de Borja, “El nuevo paradigma de la intermediación turística” (2009).

Comentarios

Felipe Diaz11 mayo, 2020 a las 11:28 pm

aliosa información la de éste interesante artículo. Gracias

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