10 aprendizajes sobre el desarrollo del cicloturismo

28 noviembre, 2019 cicloturisme

Por motivos académicos e interés personal, en los últimos meses me he visto inmerso en el análisis del estado del cicloturismo en Europa y en su aplicación al destino Barcelona. Comparto algunos de los aprendizajes de esta investigación en relación con cuáles son los aspectos claves para el desarrollo del cicloturismo, una modalidad turística sostenible con un gran potencial de crecimiento.

  1. Lo primero es saber de qué estamos hablando cuando hablamos de cicloturismo. De forma sencilla, las definiciones más aceptadas vienen a decir que el cicloturismo es aquella modalidad turística que genera pernoctación y en la que el ciclismo recreativo es una parte fundamental e importante de la experiencia. En la mayoría de casos, el uso de la bicicleta forma parte de la actividad y no es sólo el medio de transporte, la realización de la ruta es la motivación principal del viaje y el contacto con la naturaleza, el entorno y el paisaje son partes integrantes de la experiencia. Comprende, pues, tanto rutas lineales como circulares de más de un día de duración así como rutas en margarita desde un punto concreto. Aunque las fronteras son difusas, estas definiciones excluyen las rutas ciclistas de día y el ciclismo en el que la principal motivación es la deportiva.
  2. A más cultura ciclista, más cicloturistas. Los datos en Europa muestran cómo los Estados con más porcentaje de población que utiliza la bicicleta como vehículo principal diariamente cuentan con más cicloturistas. En Estados como Alemania, Dinamarca o Bélgica, donde el uso diario de la bici está entre el 12 y el 20%, el peso del cicloturismo en los desplazamientos turísticos se eleva al 3%. En Alemania, líder en Europa conjuntamente con Francia, el cicloturismo representa el 10% del volumen de negocio del turismo del país. En los países del sur de Europa, el uso de la bicicleta por motivos de movilidad está creciendo de forma acelerada, por lo tanto, se puede prever un escenario favorable para el desarrollo del cicloturismo en los próximos años. Por cierto, la buena noticia es que gran parte del turismo internacional que visita Barcelona proviene de países con mayor cultura ciclista y donde el cicloturismo goza de un gran atractivo. Esto representa una oportunidad para diseñar y comercializar paquetes dirigidos a estos turistas.
  3. Las buenas infraestructuras generan demanda. Los cicloturistas buscan rutas seguras, bien señalizadas y con atractivos turísticos o de paisaje. Sin embargo, una de las constataciones generales de varios estudios es que los itinerarios ciclistas son, en primera instancia, vías para la movilidad cotidiana local o espacios de ocio y deportivos más allá de su vocación turística. Sólo en vías muy determinadas el ratio de turistas vs. usuarios locales es elevada (por ejemplo en la ruta del Danubio). Cabe destacar el éxito cicloturístico de las rutas de los grandes ríos europeos como la Ruta del Danubio, la Vía Rhona, el Loire à vélo o el Canal des Deux Madres que combinan la adaptación a diversos perfiles de turista, una buena señalización, la existencia de diversidad de atractivos y distancias adecuadas. En este sentido, la iniciativa de creación de Eurovelo como red transeuropea de rutas de larga distancia con estándares unificados de diseño, señalización y promoción está ejerciendo como catalizador para la promoción de la oferta y demanda cicloturística, complementado con múltiples iniciativas estatales, regionales y locales.
  4. La infraestructura es necesaria pero no es suficiente. El cicloturista, al igual que cualquier otro turista, quiere visitar lugares, dormir y comer. La bicicleta muchas veces es la excusa, pero el que aprecia especialmente es que la ruta pase por sitios atractivos, con actividades y disponga de alojamientos y restaurantes adaptados a sus necesidades (por ejemplo, horarios adaptados al ritmo de pedaleo, sistemas de cierre de las bicis, posibilidades de reserva para un solo día ….). La fortaleza de Europa para este tipo de turismo viene precisamente dada por su riqueza natural y patrimonial y por disponer de una infraestructura de acogida turística muy desarrollada. El éxito de las rutas será definido por la existencia de estos servicios, para garantizar la conexión de las rutas con los atractivos turísticos cercanos (la última milla), para ofrecer condiciones para acoger los cicloturistas y para saber combinar el ciclismo por con otras actividades de turismo urbano, enoturismo, cultural, de salud, etc. En este contexto, existe una competencia creciente entre destinos y también entre las localidades para ofrecer atractivos que hagan que los ciclistas las escojan como puntos de parada y fonda.
  5. La distancia de las rutas es un elemento clave. Los estudios de la demanda indican que el cicloturista realiza rutas de unos 5-7 días con un promedio de 40-60km diarios. Esto significa que las rutas deben tener una distancia de unos 200-400km, lo que implica necesariamente rutas de un alcance supralocal, a menudo suprarregional y, a veces, transfronterizo. La dispersión, fragmentación y discontinuidad de las rutas así como la falta de homogeneidad de la señalización y de promoción conjunta son claros elementos de mejora en España donde, con la excepción del singular Camino de Santiago (800km), la Via Verde de mayor distancia no llega a los 200km.
  6. Cualquiera puede ser cicloturista. El mercado ha evolucionado de dirigirse a un cicloturista experimentado, con una oferta limitada y poco diferenciada, a una oferta más amplia con más servicios, actividades y experiencias. Este hecho obliga a ofrecer productos adaptados a los diferentes perfiles de cicloturistas en cuanto al grado de dificultad, la frecuencia de uso de la bici o el carácter recreativo / deportivo buscado. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que los estudios de perfil indican que el cicloturista es una persona de cierta edad (45-55 años) y, en aquellos destinos líderes, una de las claves del éxito ha sido dirigir el cicloturismo en capas amplias de las clases medias y los turistas senior y no únicamente a cicloturistas «puros» o con una motivación únicamente deportiva (MAMILs).
  7. La necesaria adaptación de destinos, empresas y servicios. El desarrollo del cicloturismo representa una oportunidad para el reequilibrio territorial y para la creación de empleo pero, a la vez, requiere que las empresas y servicios se adapten a las necesidades de este tipo de clientes. Entre los servicios especializados destacan el aparcamiento seguro, la recarga de bicicletas eléctricas, los servicios de traslado y transporte de equipajes, la intermodalidad, la gastronomía y los productos locales y la certificación de servicios amigables con el ciclista.
  8. Los destinos maduros generan servicios de valor añadido para el desarrollo del sector. Los destinos maduros, como Alemania o Francia, han desarrollado sistemas de seguimiento y control de la calidad con el objetivo de ser más competitivos en un contexto de competencia creciente. El establecimiento de observatorios permanentes, de sistemas de medida del impacto económico o la adopción de sellos de certificación de servicios amigables con el cicloturista han sido algunos de los instrumentos utilizados. Al mismo tiempo, disponen de entidades que se encargan de la promoción y el marketing conjunto. En Alemania disponen también de un sistema de valoración y ranking de las 220 rutas de larga distancia con criterios como la confortabilidad, el estado del firme, la señalización, la seguridad vial, la infraestructura turística o la conexión con el transporte público.
  9. El tren, otro elemento clave. El tren es, sin duda, el medio de transporte que mejor se adapta a esta modalidad de turismo. Disponer de buenas interconexiones ferroviarias con las rutas ciclistas permite incrementar la competitividad y evitar la dependencia de otros medios menos cómodos (buses adaptados) o más caros (transfers).
  10. Las bicicletas eléctricas modificarán sustancialmente el panorama. Por último, una tendencia de futuro que modificará la situación del mercado será la progresiva incorporación de las bicicletas eléctricas, ya que abren el abanico de posibles usuarios e incrementan las distancias potenciales. Como muestra de esta realidad, en la Vía Rhona el 2017 un 46% de los usuarios ya utilizaba este tipo de bicicleta y en Alemania actualmente son utilizadas por una cuarta parte de los cicloturistas.

El cicloturismo en Cataluña

Un último apunte sobre la situación en Cataluña. Sobresale la experiencia de las Vies Verdes de Girona que se iniciaron en 2003 con el objetivo de recuperar el trazado de infraestructuras ferroviarias en desuso. De los 50km del tramo inicial ha pasado a los 145km actuales. Además, parte del trazado de las Vías Verdes de Girona forma parte de la ruta transfronteriza Pirinexus de 353km de distancia que une las comarcas de Girona con el sur de Francia. Actualmente se está desarrollando un proyecto europeo ( BiciTranscat ) para dar continuidad a Pirinexus con una variante paralela a la costa, crear la conexión entre Figueres y Perpiñán y mejorar la intermodalidad con el tren. Además, una subvención del FEDER permitirá incrementar la red de itinerarios con 65km de vías verdes con la idea de mejorar las conexiones y habilitar rutas circulares. Cabe destacar que alrededor de estas rutas ha generado un entramado de más de un centenar de empresas dedicadas a servicios para el cicloturismo y que las Vías Verdes de Girona ocupan una posición destacada para las agencias especializadas en España, conjuntamente con Andalucía, Baleares y el Camino de Santiago, siendo el primer destino para operadores españoles, belgas, franceses y estadounidenses; segunda, para los británicos y tercera, para los alemanes.

Existen vez otros programas e iniciativas para incrementar la infraestructura ciclista interurbana, crear una red de vías ciclistas y promover su uso con finalidad turística. Destacan como grandes ejes, el tramo de Eurovelo 8 que atraviesa Cataluña (con una distancia de 450km de los cuales los 150km desde la frontera en Sils ya están en funcionamiento); la  Via Verda de la Val de Zafan (100km de Alcañiz en el Delta del Ebro); la Via InterCatalunya que unirá Lleida y Girona (con el tramo Lleida-Cervera ya en funcionamiento); la Ruta de los Lagos, de Lleida en la Pobla de Segur; y las Vies de Blaves de Barcelona , ​​que habilitarán 300km de vías a los cauces de los ríos Llobregat, Anoia y Cardener. A todas estas iniciativas se suman otras como la Ruta de la TourderaPenedès 360; ; otras rutas de larga distancia para BTT (Transpirenaica, Ruta de los Cátaros, Pedales de Fuego, etc.); y numerosas rutas de cicloturismo de carretera en Girona-Costa Brava, Maresme y la Costa Dorada.


Sobre el autor

Ingeniero Técnico y Licenciado en Humanidades. Trabaja en la Oficina Técnica de Turismo de la Diputación de Barcelona. Cursó el Postgrado en Planificación y Gestión de Destinos Turísticos UOC-OMT donde realizó el TFP sobre la planificación del cicloturismo en las Vías Azules de Barcelona. Ha realizado rutas cicloturísticas por España, Francia, Holanda, Chequia y Austria.

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