Que la cifra del EBITDA no te lleve a engaño

DOLORS PLANA, JOAN LLOBET Y NICOLE KALEMBA

EMPRESA – 30 de setembre de 2019



La palabra EBITDA aparece a menudo en los discursos tanto de la Dirección de las empresas como en los periódicos económicos y generalistas al hacer referencia al rendimiento o al resultado de la sociedad. Su uso se extendió de manera más o menos generalizada en los años 90 y actualmente está totalmente implantado prueba de ello, es la información que el periódico Cinco Días escogió para informar sobre los resultados empresariales de un grupo de sociedades.

Y ¿quién es realmente este compañero de viaje? Empecemos por el principio.

EBITDA es el acrónimo del término en inglés Earning Before Interests, Taxes, Depreciation and Amortisation, sería pues el resultado bruto de explotación, y por tanto, una medida del rendimiento económico que informa, a entidades financieras, inversores u otros usuarios, sobre la capacidad de la empresa en generar recursos de forma periódica como consecuencia de sus operaciones, por consiguiente, con independencia de cuales hayan sido las políticas contables vinculadas a la depreciación de los activos, la estructura financiera utilizada o el impuesto de beneficios.

Pero cuidado, pues el comparar el EBITDA entre empresas o entre ejercicios de una misma sociedad puede llevarnos a conclusiones erróneas ¿por qué? simplemente por cómo se ha haya realizado su cálculo. ¿Sorprendido? Parecería que un indicador de amplio uso como el EBITDA debería estar estandarizado, por no es así.

Cómo calcular correctamente el EBITDA

Veamos tres posibles formas de cálculo:

– EBITDA partiendo del Resultado de explotación y ajustado en el gasto por amortizaciones
EBITDA= Resultado de explotación (o EBIT) + amortización

– EBITDA partiendo del Resultado de explotación y ajustado en el gasto por amortizaciones y por deterioros de valores
EBITDA = Resultado de explotación + amortizaciones + deterioros de valor de activos

– EBITDA según AECA OE 4/2016. Partiendo del resultado del ejercicio y ajustándolo en las partidas que no pertenecen a la explotación en sentido estricto o no tienen un carácter recurrente.
EBITDA = Resultado del ejercicio +/- impuesto de sociedades + gastos financieros – ingresos financieros + amortizaciones + deterioros de valor de activos + otros gastos de explotación no recurrentes – otros ingresos de explotación no recurrentes

La cifra resultante según la fórmula utilizada puede diferir y ello nos conduce a la siguiente conclusión: para interpretar correctamente el indicador EBITDA de una sociedad o para realizar comparaciones entre sociedades en base a él es indispensable (1) conocer cómo se ha obtenido y (2) verificar que el cálculo es homogéneo en el supuesto de hacer un análisis comparativo.

Conclusión obvia y simple ¿verdad? Pero es que a veces los más simple y obvio se nos puede pasar por alto al suponer que hay una forma estándar en el cálculo del EBITDA. 


*Dolors Plana y Joan Llbet son profesores de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya UOC. Nicole Kalemba es profesora de la Bacelona School of Mangement de la UPF .      

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Estudis d'Economia i Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) / Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)
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