El ciclo Kondratieff telemático, la crisis global y la paz

ECONOMÍA – Artículo publicado a 21 de Noviembre de 2017.


La Teoría General de Sistemas define los sistemas dinámicos como abiertos y adaptativos, que evolucionan con intencionalidad y con retroalimentación de la información obtenida y que nunca alcanzan un equilibrio estático. Los organismos vivos son sistemas abiertos. Los sistemas de organización social son sistemas vivos, dinámicos, abiertos y adaptativos.


Los sistemas son una organización compleja de partes en la que se puede distinguir subsistemas. El Sistema Político – Económico contiene un subsistema político y un subsistema económico. Los subsistemas carecen de autorreproducción y de equilibrios autónomos fuera del sistema.

El equilibrio dinámico del subsistema económico necesita instituciones del subsistema político con poder suficiente para imponer la distribución del ingreso; depende de los servicios de un poder institucional que impone la disciplina social ante la distribución de excedentes. Según la organización del subsistema político y su proceso de cambio organizacional, la dinámica económica será eficiente o ineficiente, más evolucionada o más atrasada, más cooperativa o más conflictiva.

La dinámica del subsistema económico tiene sus propios impulsos que dependen de las tecnologías y de los efectos retardados de las decisiones públicas y privadas. Desde la revolución industrial del siglo XVIII, la creciente integración del mercado mundial impulsada por revoluciones tecnológicas  evidencia una dinámica cíclica de larga duración en la globalización del subsistema económico.

Estos ciclos de largos, llamados ciclos Kondratieff, duran aproximadamente 54 – 56 años, con una “onda larga ascendente” y una “onda larga descendente”, que duran unos 27 – 28 años cada una.

Kondratieff-Wave

El desarrollo de la onda larga ascendente depende de la tecnología, de la regulación de las finanzas y el comercio así como del nuevo orden social, político y militar. La revolución tecnológica cambia las materias primas y los mercados estratégicos; se redefinen hegemonías y hay guerras por la distribución de las nuevas rentas tecnológicas.

La dinámica del sistema político – económico no está predeterminada tecnológicamente. Una tecnología admite muchos modos de organización institucional. La tecnología y los recursos naturales definen la Frontera de Posibilidades de la Producción. En cambio la política es la administración de los grados de libertad que tiene el sistema.

El desarrollo económico global tras la Segunda Guerra Mundial se puede interpretar como el cuarto ciclo Kondratieff, que está dominado por la tecnología de la industria metalúrgica de bienes durables; la industria del automóvil con motor a explosión es la principal producción de bienes para consumo masivo, con la energía basada en petróleo barato como complemento necesario.

En 1944 – 1945 comienza la onda larga ascendente cuando se institucionaliza la estructura política y económica del nuevo orden mundial. En 1970 – 1971 comienza la onda larga descendente del “Kondratieff automotriz”, que dura aproximadamente hasta mediados de los años ’90.

A lo largo de la tendencia secular de integración, las comunicaciones se han globalizado. Pero a partir de 1995 se produce un salto cualitativo con la revolución tecnológica de la telemática, que ha desarrollado una red global de comunicaciones multimedia interactivas en tiempo real.

Sostenemos la hipótesis de que hemos vivido el inicio de un quinto ciclo Kondratieff, el ciclo telemático. La crisis de la fase descendente del ciclo “automotor – petróleo” es superada por la explotación rentable de las naves espaciales, propulsadas con combustibles sólidos, y los satélites de telecomunicaciones conectados con ordenadores personales y teléfonos móviles en red on line.

Es probable que la nueva fase ascendente empezara en Estados Unidos antes que en el resto de los grandes centros industriales. En 1996 la economía norteamericana vivía el boom de los Nuevos Titanes de la era informática, cuyo valor en bolsa superaba ya a los viejos gigantes industriales. Las inversiones en las TIC eran ya las más rentables, abriendo nuevos mercados con la generación de cuasirrentas tecnológicas, desplazando a las tecnologías del ciclo automotor – petróleo.

El cuarto Kondratieff empezó en Estados Unidos hacia 1940, pero los ajustes institucionales político – económicos globales para la imposición de aquel ciclo concluyen en 1944 – 1945. Mayor fue el desfase entre segunda revolución industrial y el orden mundial de la primera posguerra. Algo semejante estaría ocurriendo ahora: en 1996 la economía norteamericana mostraba signos del ciclo telemático, pero el mundo todavía carece, al 2017, de una institucionalidad de la globalización.

El quinto Kondratieff exhibe con claridad sus rasgos tecnológico – energéticos, pero no ha definido su perfil institucional global. El orden del subsistema político global de la posguerra no es funcional a la hegemonía del ciclo telemático en el subsistema económico. Esta disfuncionalidad entre los subsistemas político y económico globales está en la raíz de la crisis sistémica mundial.

Si se ignora que vivimos un nuevo ciclo Kondratieff, se ignora también la posible reiteración de lo ocurrido en los ciclos previos. Lo lógico entonces sería esperar que se repitieran, bajo formas peculiares, algunas características regulares observadas en el pasado.

Pero entre las regularidades observadas en los ciclos anteriores, figuran las dos guerras mundiales del siglo XX, como disputas catastróficas de la hegemonía política, financiera, tecnológica y de control de mercados en la fase ascendente del ciclo de larga duración. Así, si no hay una gestión concertada internacionalmente de la evolución de la globalización, cabría esperar todavía nuevas y peligrosas tensiones mundiales en la configuración económica, social e institucional de la misma.

La sostenibilidad global integral requiere el fin de la hegemonía tecnológica del “Kondratieff automotriz” y la irrupción política de la hegemonía de las tecnologías del “Kondratieff telemático”.

Si el orden global adquiere la naturaleza de un sistema político – económico, entonces todo orden nacional o regional se convierte en un subsistema, incapaz de lograr un equilibrio auto – regulado. Un sistema global sostenible no puede construirse con políticas nacionales, sino que requiere instituciones globales capaces de gestionarlo bajo la premisa de la negociación multilateral en paz.


MARIO EDUARDO FIRMENICH

Profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

 

 


 

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4 Comments

  1. Interessant aportació. Parlo al meu llibre https://www.amazon.es/Hypersonic-Study-English-oriol-gallemi-ebook/dp/B007W4NQUI
    precisament de les ones de kondratiev.
    Un microcicle de creixement s’hauria d’haver tancat el 2016, però la gestió intel·ligent de països veins ha provocat una desigualtat que ha eft només tangibles els episodis de creixement en algunes regions d’europa i en d’altres no tant.
    Interessant teoria que descriu proccessos “macro”. El que cal transposar al microentorn és ressonar a les alces i resultar a contracicle en les baixes. Però això ja és cosa de política …
    ogallemi@uoc.edu

  2. Vull saber si puc cursar el nivell D de català o com en diuen ara el C,
    sense que sigui on line.

  3. Mario Eduardo Firmenich

    El ciclo macro de larga duración afecta a los ciclos cortos que también son macro (business cycle). En un sentido micro, lo importante es potenciar institucionalmente, en la onda larga ascendente, la preeminencia de las industrias dinamizadoras del ciclo macro de larga duración.

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